En un viaje por carretera, a veces lo mejor aparece por una invitación que no figuraba en el itinerario.
Unos amigos nos propusieron pasar el día con ellos en Mijas Pueblo. Aceptamos sin imaginar que ese paseo terminaría entre los recuerdos más lindos de aquella ruta.

Veníamos manejando desde Calpe, en Alicante, y pasamos dos noches en Málaga antes de continuar hacia Tarifa para tomar el ferry a Marruecos.
Llegamos tarde a Málaga y nos alojamos fuera del centro. No recuerdo exactamente dónde, aunque sí la vista de la costa desde lo alto.
A la mañana siguiente desayunamos, nuestros amigos pasaron a buscarnos y en unos veinte minutos estábamos en Mijas. Hacía calor junto al mar; al subir hacia el pueblo, caminar resultó bastante más agradable.
La ermita de la Virgen de la Peña
Lo que más me llamó la atención fue la ermita de la Virgen de la Peña, excavada en la roca.

Entramos y fotografié la imagen de la Virgen en la gruta. La esposa de nuestro amigo, que justamente lleva el apellido De la Peña, nos contó allí la leyenda sobre el hallazgo de la imagen.
Es uno de esos detalles que hacen que una visita compartida con amigos quede en la memoria de otra manera.


La ermita está junto al Mirador del Compás. Desde los puntos altos de Mijas, la mirada se extiende sobre las casas blancas, la costa y el Mediterráneo.
Aquel día el cielo estaba claro: con binoculares alcanzamos a distinguir la costa de Marruecos.
En mis fotos apenas se adivina entre la bruma, pero para nosotros fue una imagen especial. Al día siguiente cruzaríamos hacia ese lado del mar.

Calles blancas y un ritmo tranquilo
Después seguimos caminando por las callejuelas angostas, entre fachadas encaladas y macetas de colores.

A Marce le interesaron especialmente las piezas de cerámica que vimos en el pueblo; yo fui deteniéndome a fotografiar las calles y a algunos vecinos mayores que me regalaron algunas fotos que reflejan una vida de ritmo tranquilo en el pueblo.

Me gustó esa calma de la vida cotidiana, incluso en un lugar que recibe a tantos visitantes. Acepten este consejo personal, eviten en lo posible a los fines de semana.

También fotografié la iglesia de la Inmaculada Concepción y varios rincones que aparecían mientras paseábamos sin apuro.
No hicimos una recorrida organizada ni buscamos acumular lugares para marcar en un mapa.
Pasamos el día con amigos, conversamos, entramos a la ermita y dejamos tiempo para mirar.
Esa fue nuestra forma de conocer Mijas.

Conservo además un breve video de aquella visita, hecho como recuerdo personal. En él se escucha a la esposa de nuestro amigo contar la leyenda de la Virgen de la Peña. Si te interesa esa parte de la historia, podés verlo acá.
Una parada que valió el viaje
Regresamos tarde a Málaga y a la mañana siguiente seguimos rumbo a Tarifa.
Esta vez no recorrimos la ciudad, así que prefiero contarte lo que sí conocimos: Mijas Pueblo fue una salida desde nuestro alojamiento y una pausa que valió la pena antes de continuar el viaje.
Si estás armando una ruta por Andalucía, puedes considerar Málaga como base para explorar la zona y revisar opciones de hoteles en Málaga según los lugares que quieras visitar.
En nuestro caso, bastó la invitación de unos amigos para descubrir un pueblo blanco que no estaba en los planes y que todavía hoy recuerdo a través de sus fotos.
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