Un día triste al abrir la página del diario, me enteré del fallecimiento de uno de los artistas que siempre ocupó un lugar destacado en mi lista de favoritos.
Si algún periodista me detuviera en la calle y me pidiera nombrar rápidamente a tres de mis artistas preferidos, no dudaría en mencionar a Fernando Botero, Vito Campanella y Florencio Molina Campos.
Cualquiera que esté familiarizado con la obra de estos tres increíbles pintores entenderá que tengo una preferencia por la pintura “realista” con un toque personal.
No soy muy aficionado al arte abstracto; me gusta poder reconocer a personas o figuras humanas en las obras, y a simple vista, identificar al autor.
Algunas obras de Fernando Botero para ilustrar el relato
Tengo, por supuesto, otros artistas en mi radar, pero estos son mis preferidos y aquellos cuyas obras he explorado con mayor profundidad.
Estoy seguro de que muchos lectores estarán familiarizados con Molina Campos y Botero, pero a otros les recomiendo encarecidamente que descubran la obra de Vito Campanella, que no sólo fue un gran artista, Vito era una persona muy amable y nos hicimos bastante amigos.
Mi primer encuentro con la obra de Botero tuvo lugar en Colombia durante mi primera visita al país en 1994. Sin embargo, no fue en su Medellín natal, ya que no tuve la oportunidad de visitar Medellín hasta 2012.
Fue en ese año que, junto a mi familia, visitamos el Museo de Antioquia, que alberga posiblemente la colección más grande e importante de su obra.
Uno de mis primeros empleos, durante mis años de estudiante en la ciudad de Buenos Aires, fue en las Galerías Zurbarán.
Fue allí donde mi amor por la pintura, el mundo de las exposiciones de arte y mi interés por algunos artistas nacionales comenzaron a desarrollarse, marcando un punto de partida significativo en mi aprecio por el arte.
Sobre Botero
Fernando Botero, fue un renombrado artista colombiano nacido en Medellín el 19 de abril de1932, conocido por su estilo distintivo y único en el mundo del arte contemporáneo.
Su obra se caracterizó por la exageración de las formas, especialmente en figuras humanas y animales, lo que le valió el apodo de “el pintor de las gordas” o “Boterismo“.
Esta característica distintiva le permitió explorar la crítica social desde su arte con ironía y humor.
A lo largo de su carrera, ha creado una amplia gama de obras que incluyen pinturas, esculturas y dibujos, donde explora temas como la religión, la política y la cultura popular.
Su influencia proviene tanto del arte clásico europeo como de la cultura popular latinoamericana.
El arte de Botero ha dejado una marca indeleble en la escena internacional y ha influido en generaciones de artistas.
En resumen, Fernando Botero fue y será un ícono del arte colombiano y mundial, conocido por su estilo único y su capacidad para desafiar las convenciones estéticas a través de su exuberante y provocativo arte.
Su legado perdurará como un testimonio de la creatividad y la originalidad en el mundo del arte contemporáneo, mucho más allá de este triste 15 de septiembre de 2023.
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