Los faros argentinos nacieron para hablarles a quienes estaban en el mar.
Desde cabos, islas y acantilados, sus luces marcaron entradas, peligros y posiciones a navegantes que aprendían a reconocerlas en la oscuridad.

Hoy la tecnología cambió aquella relación, pero siguen en lugares extraordinarios. El fotógrafo Florian von der Fecht lleva casi treinta años buscándolos. Sus fotografías proponen otra manera de mirarlos: desde tierra, como destino de un viaje.
Florian von der Fecht y su colección de faros
Florian comenzó su colección por casualidad. Había llegado a Cabo San Pablo, en Tierra del Fuego, para fotografiar al Desdémona, encallado frente a la costa desde 1985.
Buscando el mejor ángulo, encontró la vieja torre del faro, abandonada e inclinada desde el terremoto de 1949.
Acampó allí para esperar la luz. Aquella fotografía fue la primera de una colección que nunca había planeado.
Después aparecieron otros. Al principio coincidían con sus viajes; más tarde, los viajes empezaron a desviarse hacia ellos.
Hubo cartas náuticas, consultas al Servicio de Hidrografía Naval, permisos para atravesar campos, mareas que esperar y navegaciones hasta islas.

Llegar a cada uno tiene algo de aventura. El paisaje se abre y una torre, diminuta en medio de tanta inmensidad, alcanza para darle escala a todo lo que la rodea.
Para un fotógrafo, donde está el faro está el paisaje.
Faros de la Argentina: historias y paisajes de la costa
Cada faro tiene su historia. Algunos están al final de un camino; otros requieren recorridos más complejos. Estos son algunos de los lugares que forman parte de esa búsqueda.

Punta Delgada, en Península Valdés
El faro Punta Delgada funciona desde 1905. Sus materiales llegaron por barco hasta Puerto Pirámides y continuaron en carreta. Alrededor de la torre hubo una escuela de fareros, una posta de Correos y Telégrafos y familias de marinos.
Con la automatización, aquellas construcciones fueron quedando vacías. Desde mediados de los años ochenta, el lugar tuvo una segunda vida como hotel de campo: durante más de tres décadas se pudo dormir junto al faro y visitar las playas de elefantes marinos.
El hotel cerró en 2019. El acceso turístico permanece cerrado, aunque el faro sigue operativo.
Faro Querandí, entre playas y médanos
Al Faro Querandí se llega desde Mar Azul, por una costa de playas y médanos. Cuando comenzó a construirse, en 1921, Villa Gesell ni siquiera existía.
Su torre cuenta con 276 escalones y se levanta sobre un paisaje donde prácticamente desaparece cualquier referencia urbana.

El Cóndor y San Matías, en Río Negro
En El Cóndor, el faro Río Negro lleva encendido desde 1887 y es el faro continental en servicio más antiguo del país.
Puede ser el comienzo de un viaje: desde allí, la Ruta Provincial 1 acompaña la costa entre acantilados, playas y colonias de loros barranqueros hasta San Antonio Este, donde aparece el faro San Matías, encendido desde 1924.
Un calendario y una inspiración para viajar

Después de casi treinta años, Florian reunió varias fotografías en su calendario Faros, Argentina 2027. Cada imagen incorpora un código QR que lleva a la historia del faro y a más fotografías del lugar.
La colección sigue abierta: quedan faros pendientes y otros a los que quiere volver. Una luz diferente puede cambiar por completo una fotografía. La ruta de los faros también inspira recorridos por la costa.

Lihué Expediciones, especializada desde 1988 en viajes a medida por la Argentina, incorpora algunos cuando el itinerario lo permite. Una posible meta es Cabo Vírgenes, en Santa Cruz, junto al inicio de la Ruta 40.
Muchos faros argentinos ya cumplieron cien años. Hacerlos visibles para ayudar a preservarlos es también el propósito de Florian cuando los fotografía.
Fotos: Florian von der Fecht
Redacción: Laura Gall – La Tribu Viajera

Nota editorial del blog: No todos los faros de la Argentina están abiertos al público durante todo el año, y algunos no permiten visitas. Antes de organizar un recorrido por cuenta propia, recomendamos consultar las condiciones de acceso con las oficinas de turismo locales o los organismos responsables de cada faro.
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