Me costó mucho seleccionar fotos para compartir en este artículo. Este Parque Nacional, ubicado en la provincia de Neuquén, tampoco estaba en la hoja de ruta y terminó siendo uno de los lugares más lindos que visitamos en este viaje.
Es el segundo Parque Nacional al que ingresamos. Ninguno de los dos estaba planificado, a pesar de que siempre decimos con Machy que algún día deberíamos recorrerlos todos. El anterior fue el Parque Nacional Lihué Calel.

Llegamos desde la ciudad de Cipolletti después de hacer base en la casa del amigo Marcelo García, editor, conductor y productor de Viajo con Vos, un portal de turismo con programa de radio y también de televisión. Un groso.
Marcelo conoce muy bien su provincia y toda la Patagonia. Cuando le conté la sorpresa del parque en La Pampa, nos rearmó el itinerario —con un gran asado de por medio— e incluyó esta joya del camino.

Tengo más de 25 fotos preparadas para este post. Vamos a recorrerlas mientras les cuento la experiencia y les dejo datos útiles para que puedan sumar este lugar a un próximo viaje por Neuquén.
Un Parque Nacional poco conocido para visitar en Neuquén
El Parque Nacional Laguna Blanca, en Neuquén, fue creado en 1940 y protege unas 11.250 hectáreas de la estepa patagónica. Está a unos 90 km de Zapala y 250 km de Neuquén Capital, con acceso por la Ruta Nacional 40.
En verano el clima promedio oscila entre 18° y 22° con máximas cercanas a los 28°. En invierno la temperatura promedio es de 2° y -5° por lo que heladas y nevadas son frecuentes.
Cómo llegar al Parque Nacional Laguna Blanca en Neuquén
El acceso es sencillo y el camino está en buen estado. Se llega desde la Ruta 46, en un tramo que muchos pasan de largo por estar fuera de los circuitos turísticos más clásicos de la provincia.

Justamente ahí está parte de su encanto: es un parque al que pocos llegan, pero que no tiene ninguna dificultad real para visitarlo.
Acampar en el Parque Nacional Laguna Blanca

Como mencioné antes, hay horarios de ingreso y nosotros llegamos tarde. Pero unos kilómetros antes vimos movimiento en una casa junto a una camioneta de Parques Nacionales. Deducimos que era la vivienda de guardaparques, así que volvimos aproximadamente un kilómetro.
Nos atendieron dos guardaparques muy amables —una de ellas cordobesa— y nos indicaron que podíamos quedarnos en el área de acampe. Nos recomendaron llevar abrigo para la noche, comida y agua, ya que no hay servicios ni venta de nada, y remarcaron la importancia de no dejar residuos.
También nos aclararon que no hay señal de celular ni energía eléctrica. Sin embargo, hay un panel solar que permite calentar agua e incluso cargar celulares mediante un puerto USB (de los tradicionales, no tipo C).

El área tiene fogones y parrillas, y solo se permite hacer fuego en esos sectores. Por suerte, viajamos equipados para ser autosuficientes.
Pasamos la noche completamente solos, bajo un cielo estrellado, con el sonido del viento. Una de esas noches que te hacen querer quedarte más tiempo.

Qué ver en Laguna Blanca: aves, senderos y paisajes
A la mañana siguiente nos despertamos con el sonido de las aves. Ahí nomás, sin alejarme mucho del motorhome, empecé a fotografiar especies que no son comunes en mi zona.



Mientras yo sacaba fotos, Machy preparó el desayuno hasta que se hizo la hora de apertura del centro de visitantes y fuimos para allá.

Después de hablar con las guardaparques —que nos contaron varias historias interesantes— salimos a recorrer senderos, algunos caminando y otros en la camioneta por las distancias.
Uno de los más lindos es el que termina en un mirador de aves. Es fácil de hacer y tiene cartelería con nombres de plantas, algo que le encanta a Marce. Yo soy más de las aves, así que ambos felices.


En el recorrido aparecen constantemente aves y flora típica de la estepa patagónica. Es un lugar ideal para observar con calma y sin gente alrededor.
Les dejo fotos del sendero, mezclando fotos de aves que yo encontraba en el camino y Marce sus fotos de plantas y arbustos esteparios.



Dónde ver flamencos en Neuquén
Uno de los grandes atractivos del parque es la presencia de flamencos australes en la laguna. Desde el mirador se los puede observar bastante bien, dependiendo de la época y las condiciones.
No es un lugar masivo ni armado para el turismo, y eso hace que la experiencia sea mucho más natural.







Pesca en Laguna Blanca: una excepción dentro de Parques Nacionales
Después de caminar bastante nos fuimos hacia el otro lado de la laguna, donde la pesca está habilitada, algo poco común en un parque nacional.
Esto se debe a que, en algún momento, se introdujo la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) en un ambiente que originalmente no tenía peces.
Esto generó un desequilibrio ecológico: cambió la flora acuática y afectó el ciclo de vida de varias especies, especialmente aves migratorias que utilizaban la laguna.
Hoy la pesca funciona como una herramienta de control de esta especie invasora, que no tiene depredadores naturales en el ecosistema.

Un nuevo lifer en Laguna Blanca
Este lugar también me regaló un nuevo lifer: una especie de pato que hacía mucho tiempo quería encontrar.
Son esos pequeños momentos que, si te gusta la observación de aves, hacen que todo el viaje valga la pena.

Vale la pena visitar Laguna Blanca
Realmente nos encantó. Si vuelvo por la zona, sin dudas voy a llevar más provisiones para quedarme varios días. Me quedó pendiente un sendero al cerro, así que ya tengo excusa para volver.
Si estás armando una ruta por la Patagonia, anotá este lugar. Es de esos destinos que no aparecen en todos los mapas, pero cuando llegás, entendés por qué deberían estar.
Lo lindo de viajar sin reservas de alojamiento, como lo hacemos cuando viajamos en el Motorhome, es que podemos cambiar siempre de ruta y dejarnos sorprender por el camino.

¿Conocían? Nos vemos en la ruta, seguiremos explorando la provincia de Neuquén.



