Continuábamos ruta por La Pampa en el segundo día de nuestro road trip rumbo a Neuquén. Como suele pasar cuando uno viaja por Argentina, el camino siempre guarda alguna sorpresa. En este caso fueron tres.
La primera llegó de la mano de Google Maps. Desde Eduardo Castex hacia Neuquén Capital nos envió por la Ruta Nacional 152. Hacía años que no manejaba por un camino tan destruido.

Cráteres, parches, sectores abandonados… conducir se transformó en un ejercicio permanente de esquivar pozos para no romper el vehículo. Si te toca hacer este tramo, un consejo clave: evitá circular de noche.
Después de pasar General Acha hicimos un tramo en estado normal pero después GPS nos hizo girar a la izquierda en la RN 152 del punto donde la ruta se transforma en la 143.
A los pocos metros de doblar ya se veía que el estado era muy malo, pensé que sería solo un tramo corto y que luego mejoraría, pero no. La situación se mantuvo así durante 77km!.

La segunda sorpresa fue justamente esa: descubrir que allí estaba el Parque Nacional Lihué Calel. No tenía idea de que quedaba sobre esta ruta.
Un error grande de planificación de mi parte. Si lo hubiese sabido antes, seguro organizábamos el viaje para quedarnos al menos una noche.
Venimos retrasados por el día anterior y ahora es estado del camino nos obliga a manejar muy lento, en ese contexto no hay tiempo para explorar nada del parque nacional, pero, por suerte decidí bajar para sacar algunas fotos del cartel de ingreso.
Cuando haciendo las fotos, el canto de un ave me llamó la atención. Era una Calandria Mora y fue lo que me obligó a sacar la Nikon P950 de la camioneta, ahí se despertó el fotógrafo de aves jajaja.

Mientras miraba el logo del parque le dije a Marce:
—”Hace años que busco en Córdoba al Gallito Copetón. Si está en el logo del parque debe ser común por acá. Ya llegamos tarde igual… una hora más no cambia nada. Entremos un rato. Si tengo suerte capaz lo encuentro.“
No fue uno. Fueron tres.

Los pude observar bien de cerca con su comportamiento típico: caminando rápido por el suelo, escarbando la tierra con las patas para buscar pequeños insectos. Incluso logré grabar unos segundos de video.
Fue mi primer “lifer” del viaje. (Para quienes no conocen el término, aquí explico qué significa lifer en observación de aves).

Al final, aquella parada improvisada terminó valiendo completamente la pena. Y también dejó algo más: enormes ganas de volver con tiempo.
El parque tiene muchas especies interesantes para observar y, según cuentan los guardaparques, incluso es posible ver pumas en estado silvestre. Otra foto pendiente en mi lista.

Lo que hay que saber para visitar el Parque Nacional Lihué Calel
Si pensás visitar el parque, hay algunos datos prácticos que conviene tener en cuenta.
Desde General Acha la distancia es de unos 120 kilómetros por la Ruta 152. El estado del asfalto puede ser malo durante los últimos 70Km, por lo que es recomendable manejar con precaución.

El área protegida resguarda un pequeño sistema de sierras que rompe con la monotonía de la llanura pampeana. Ese relieve genera un microclima particular que permite la presencia de flora y fauna diferentes al resto de la región.
El parque tiene un sector de acampe llamado El Caldenal, gratuito, pero con capacidad limitada.

Las parcelas cuentan con mesas, parrillas y sanitarios con agua caliente, aunque el lugar sigue siendo bastante agreste.

Por eso es importante ir preparado. Conviene llevar agua potable suficiente, comida para toda la estadía y linternas o iluminación propia, ya que no hay electricidad en el área de camping.
Tampoco hay proveeduría dentro del parque. El pueblo más cercano es Puelches, a unos 30 kilómetros, así que lo mejor es llegar con todo resuelto.

Otra regla clave es la autosuficiencia con los residuos. Todo lo que entra al parque debe salir con vos. No hay servicio de recolección de basura dentro del área protegida.
Para quienes disfrutan del trekking, hay varios senderos señalizados entre las sierras. El terreno es pedregoso, por lo que es recomendable usar buen calzado y protección solar, especialmente en verano.

Si vas a acampar o realizar caminatas largas, el registro en el centro de visitantes al ingresar es obligatorio. Es una medida simple pero importante para la seguridad de los visitantes.
Y por supuesto, respetar siempre la fauna del lugar. Zorros, vizcachas y muchas aves suelen aparecer cerca de las zonas de acampe. La regla es simple: observar, disfrutar… y no interferir.




